Si el software que ya tienes se volvió lento, inseguro o difícil de cambiar, empezamos por entender qué hay: arquitectura, deuda técnica, riesgos de seguridad y cuellos de botella reales.
De ahí sale un plan priorizado por impacto en el negocio, no por lo que esté de moda — a veces la respuesta correcta es un ajuste puntual, no una reescritura completa.
Trabajamos junto a tu equipo técnico cuando lo tienes, para que el conocimiento se quede internamente y no dependas de nosotros para siempre.
Ambos. Entregamos el diagnóstico y plan priorizado, y podemos implementarlo directamente o acompañar a tu equipo mientras lo hace.